La UDEF, esos tipos que revisan facturas como si fueran listas de la compra, ha encontrado un tesoro prehistórico en casa de Julio Martínez, el presunto testaferro de José Luis Rodríguez Zapatero: ¡trece Nokias con más de quince años a cuestas! Sí, esos teléfonos que apenas sirven para llamar a la abuela.
Mientras el Ibex 35 hace acrobacias, este hombre acumulaba tecnología de museo y, al parecer, la usaba para comunicaciones “seguras”. La ironía es que algunos de esos cacharros sí tenían GPS. ¿Para orientarse en el laberinto de la ingeniería financiera, quizás?
Pero la cosa no acaba ahí.
Junto a los teléfonos, la policía encontró “palabras semilla” para acceder a monederos de criptomonedas… ¡vacíos! 285.000 euros en efectivo sí estaban, escondidos como si fueran calcetines viejos. Y todo esto mientras el expresidente Zapatero, según testimonios, manejaba dispositivos similares.
¿Un paralelismo con la trama Koldo? La pregunta está en el aire, como el olor a naftalina de esos móviles.
Cristóbal Cano, un socio de Martínez, confirmó que los Nokia eran “empleados”. Empleados, nada más. La UDEF, además, investiga si el comandante de la Guardia Civil Rubén Villalba, miembro de la UCE-2, vendía estos teléfonos por 2.000 euros al mes.
Un pequeño negocio paralelo que, por lo visto, era un servicio de alta demanda. El caso, en definitiva, es un retrato de la sofisticación con la que se intentan ocultar las cosas… usando tecnología obsoleta. Y eso, señores, es lo más moderno de todo.
Crítica:
El artículo se centra demasiado en los detalles de la operación policial, perdiendo la oportunidad de profundizar en las conexiones políticas y financieras. La falta de información sobre el contenido de las 'palabras semilla' y el destino de las criptomonedas es notable.
Comentarios