El juez Pedraz ha desenterrado, ni más ni menos, 22 reuniones secretas en el cuartel general del PSOE. ¿Para qué? Para “gestionar” a los enemigos de Pedro Sánchez, claro. Mientras tú pones a caldo el fin de mes, la maquinaria del partido, liderada por Santos Cerdán y su fontanera Leire Díez, se movía como pez en el agua, utilizando la sede de Ferraz como búnker de operaciones.
El auto judicial, al que ha tenido acceso Libertad Digital, revela que el PSOE no solo proporcionó la sala, sino que también pagó los viajes, billetes de avión (Covadonga San Pedro Pascual, Celia Rodríguez Alonso ya tienen nombre y apellidos), y la logística para que Díez y compañía hicieran su trabajo.
Desde abril de 2024 hasta mayo de 2025, una agenda apretadísima de coordinación y “dación de cuentas”. Y ojo, que no estamos hablando de un café y un bizcocho: el partido se encargaba de todo, desde reservar el vuelo de vuelta a casa de Díez hasta financiar reuniones en ciudades como Zaragoza con Javier Pérez Dolset.
¿La factura? Asumida por el partido, por supuesto. Esto no es un agujero contable, es un desahogo a costa del erario público. La trama Sepi, que ya olía mal, ahora apesta a podrido. Porque mientras el ciudadano de a pie aprieta el cinturón, el PSOE, según el juez Pedraz, utilizaba los fondos públicos para saldar cuentas personales y políticas.
Crítica:
La noticia se centra demasiado en la reproducción del auto judicial, sin contextualizar adecuadamente el alcance de la trama Sepi. El titular, aunque impactante, podría considerarse clickbait. Falta una investigación más profunda sobre el destino final de los recursos públicos utilizados.
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