Sánchez y compañía, en plan “nosotros contra el mundo”, plantan cara a la Comisión Europea por la futura prohibición de los coches de gasolina y diésel en 2035. Mientras Bruselas coquetea con la idea de una flexibilización, permitiendo que algunos híbridos enchufables sigan rodando, España, junto a Dinamarca, Francia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y Suecia, insisten en mantener el plan original.
Un plan que, según ellos, protege las inversiones en coches eléctricos y evita un “error estratégico”.
La Comisión Europea, bajo presión de fabricantes que ven cómo los eléctricos no se venden como esperaban, propuso a finales de 2025 suavizar el veto a los motores de combustión, permitiendo un 90% de reducción de emisiones y compensando el 10% restante con acero “verde” o combustibles sintéticos.
Una jugada que, para los defensores de la línea dura, diluye la señal de inversión y frena la transición industrial. 3,5 veces más CO2 emiten, según datos reales de un millón de vehículos, los híbridos enchufables de lo que dicen sus datos de homologación. ¿Misterio? ¿Ingeniería financiera? ¿O simplemente que la cuenta no sale?
El Gobierno español y sus aliados no se oponen a ciertas flexibilidades para los fabricantes, pero exigen que sean “limitadas, condicionadas y cuidadosamente diseñadas”.
Y, ojo, también piden más puntos de recarga, incentivos a la compra y un mercado de segunda mano que funcione. Porque, seamos sinceros, ¿quién quiere un eléctrico si no tiene dónde enchufarlo o si no puede permitírselo? La partida está jugada. La presión es alta. Y en medio, el ciudadano, pagando la gasolina (o el enchufe) y preguntándose quién defiende realmente sus intereses.
El 9 de junio de 2026, la fecha en que salió la noticia, se perfila como un día clave para el futuro del automóvil en Europa.
Crítica:
Demasiado enfoque en las posturas de los gobiernos y poco en el impacto real para el ciudadano. La noticia necesita más datos sobre los costes de la transición y las posibles alternativas para los consumidores. La información sobre las emisiones reales de los híbridos es un buen punto, pero se podría profundizar.
Comentarios