En el mercado de los favores políticos, el tiempo es oro y la ética es un estorbo. Mientras el ciudadano medio espera tres meses para que le aprueben una ayuda de Hacienda, en los pasillos del poder el reloj vuela. La UCO ha destapado que Tubos Reunidos S.A. no solo recibió un rescate de 112,8 millones de euros, sino que el trámite tuvo la velocidad de un Fórmula 1 gracias a una 'llamada' oportuna.
Según los mensajes del Grupo Hirurok, hablar con el PNV un martes y que el expediente se apruebe el siguiente martes no es una coincidencia cósmica, es ingeniería de influencias.
El esquema es tan viejo como el camino: el secretario de Estado de Economía ponía pegas y Arantxa Tapia tenía su criterio, pero al final, el peso del PNV dinamitó cualquier resistencia.
Para que la maquinaria girara, Antxon Alonso, socio de Santos Cerdán en Servinabar, junto a Leire Díez y Vicente Fernández, se habrían asegurado una comisión de 114.950 euros. Para disfrazar este 'agradecimiento', montaron el teatro de Mediaciones Martínez, una empresa instrumental que cobraba 60.000 euros anuales por unos 'asesoramientos' que probablemente consistieron en abrir la puerta adecuada.
Pero la ambición no tiene botón de apagado.
En 2024, la trama volvió a activarse para conseguir un aplazamiento de 10 millones de euros. Esta vez, el menú incluyó una reunión el 28 de enero de 2025 con la plana mayor: Andoni Ortuzar y Joseba Aurrekoetxea. El resultado fue quirúrgico: validación financiera el 21 de marzo, jurídica el 25 y el visto bueno final el 28 de marzo.
Un ritmo de gestión que envidiaría cualquier administración pública, siempre que se tenga el teléfono correcto y la billetera abierta.
Crítica:
La noticia es un despliegue de datos contundentes, aunque se apoya excesivamente en la filtración de mensajes sin dar espacio a la defensa de los implicados. El ritmo es frenético, ideal para el consumo rápido pero deja lagunas sobre la estructura real de la SEPI.
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