Crítica:
El estudio es observacional y no prueba causalidad. Expertos advierten contra el aumento indiscriminado de cafeína.
La ausencia de amistades puede deberse a múltiples factores, desde rasgos de personalidad como la introversión o timidez, hasta experiencias pasadas que dificultan la confianza. Los expertos distinguen entre quienes eligen tener pocos vínculos por preferencia y aquellos que sufren la soledad no deseada. Esta última puede derivar en problemas de salud mental y física, como ansiedad, depresión y alteraciones del sueño. La clave está en la percepción subjetiva del vínculo y su significado emocional. Investigaciones recientes incluso sugieren que el olor corporal similar podría influir en la formación de amistades, añadiendo una dimensión química a las relaciones humanas. Además, la teoría del 'número de Dunbar' establece un límite en la cantidad de relaciones sociales que nuestro cerebro puede manejar, alrededor de 150 personas, con diferentes niveles de intimidad.
Con la llegada del calzado cerrado y los días de actividad intensa, los pies sufren. Un truco sencillo y natural para mantenerlos en buen estado es lavarlos con vinagre y sal. Especialistas explican que esta mezcla actúa como un potente limpiador antibacteriano y desinfectante, capaz de eliminar bacterias y hongos, reducir el mal olor y suavizar la piel reseca. El método es ideal después de un largo día con zapatos cerrados o cuando se nota transpiración excesiva, picazón o ardor leve en los pies. Para implementarlo, se mezcla un litro de agua tibia con media taza de vinagre y dos cucharadas de sal gruesa, y se sumergen los pies durante 15 a 20 minutos. Aunque es un remedio natural, no es apto para todos: personas con heridas abiertas, diabetes o piel sensible deben consultar a un profesional antes de usarlo. Una prueba previa en una pequeña zona de la piel es recomendable, especialmente si es la primera vez que se usa este tratamiento.
La ira infantil es una emoción que desconcierta a muchos padres. Un niño enfadado puede gritar, llorar o aislarse, activando la impaciencia o el nerviosismo del adulto. Según Jeffrey Bernstein, psicólogo y colaborador de Psychology Today, una frase mágica de 8 palabras puede calmar los berrinches en 10 segundos. La frase es: «Veo que estás enfadado. Estoy aquí para ayudarte». Esta sencilla expresión funciona porque valida la emoción, aporta seguridad y fomenta la conexión en lugar del control. El Instituto de la Mente Infantil explica que validar la emoción es esencial antes de corregir la conducta, ya que el comportamiento es una forma de comunicación. Aprender a tolerar la frustración es una habilidad fundamental que se construye con el acompañamiento adulto. La Escola de Salut del Hospital Sant Joan de Déu destaca que la tolerancia a la frustración depende de factores como el temperamento, el carácter y el clima familiar. Para usar la frase mágica de forma efectiva, es importante cuidar el lenguaje corporal y dar tiempo para que el niño procese el mensaje. Con esta herramienta, no solo se calma una rabieta puntual, sino que se enseña al niño a reconocer, aceptar y gestionar sus emociones.
En un mundo donde la gestión emocional marca la diferencia entre reaccionar con agresividad o responder con firmeza y respeto, un sencillo hábito puede ser la clave: pasar al menos 120 minutos a la semana en entornos naturales. Estudios recientes, como el liderado por Farhana Naz en 2025, demuestran que este hábito reduce la ansiedad, el estrés y los síntomas depresivos en adultos de grandes ciudades. No solo se trata de cuestionarios; los niveles de cortisol, la hormona del estrés, también disminuyen. Otro estudio dirigido por Mathew P. White con casi 20.000 personas en Inglaterra llegó a la misma conclusión: superar los 120 minutos semanales en parques o zonas verdes aumenta la probabilidad de sentirse bien y declarar un buen estado de salud. Este hábito impacta directamente en la inteligencia emocional al reducir el ruido interno, facilitando pensar antes de reaccionar y poner límites sin agresividad. En niños, reduce la sobreestimulación y les ayuda a identificar sus emociones sin desbordarse. La clave está en hacerlo asequible: dos paseos de una hora o cuatro de media hora cumplen la dosis semanal. Durante este tiempo, simplificar y prestar atención a las emociones internas es fundamental. Poner nombre a lo que se siente ya es una forma de regularlo. Al volver a casa, notar el cambio emocional ayuda al cerebro a asociar el entorno natural con una bajada de activación emocional. Así, esos 120 minutos semanales ofrecen un margen para pensar y elegir cómo reaccionar, lo que en la práctica diaria marca la diferencia.
Con motivo del Día Internacional de Internet Seguro, el servicio de Pediatría del Hospital Vithas Xanit Internacional ha lanzado una alerta sobre el 'vamping', el hábito nocturno de usar el móvil de madrugada que roba el sueño a los niños. El Dr. Enrique Sánchez, jefe de Pediatría, advierte que normalizar el smartphone a edades tempranas es un error, ya que el lóbulo frontal, crucial para el autocontrol, no madura hasta los 16 años. La Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda retrasar el primer smartphone hasta esa edad y propone la 'Regla 0-1-2' para regular el uso de pantallas según la edad: cero pantallas hasta los 2 años, máximo una hora de 2 a 5 años, y no más de dos horas diarias de ocio digital a partir de los 6 años. El hospital ha detectado un aumento de consultas por uso excesivo de pantallas, incluyendo casos de 'vamping', que afectan el descanso, el rendimiento escolar y el estado de ánimo, así como cuadros de ansiedad vinculados a la presión estética y el ciberacoso. Para mitigar estos riesgos, proponen tres medidas: mantener los dormitorios libres de pantallas, usar el 'modo avión' durante las comidas para fomentar la conversación familiar, y dar ejemplo como adultos reduciendo nuestro propio uso del móvil.
Ryan Holiday, filósofo estoico contemporáneo, destaca la importancia de establecer una rutina matutina sólida como clave para la felicidad y el éxito personal. Según Holiday, la disciplina de los hábitos es lo que diferencia a quienes avanzan por la vida sin esfuerzo de quienes luchan constantemente. El hábito de levantarse temprano, leer algo inspirador, escribir y reflexionar sobre la propia vida sin usar el teléfono durante la primera hora reduce la reactividad emocional y aporta tranquilidad. La constancia es fundamental para convertir estas acciones en hábitos automáticos que definen la persona que somos. Este hábito no solo impacta en la productividad, sino también en la salud mental y emocional, permitiendo priorizar lo que importa, generar sensación de control y disminuir la ansiedad. En esencia, una rutina matutina sólida es una herramienta imprescindible para moverse por la vida con mayor calma, energía y determinación.
Tras las fiestas navideñas, muchas personas enfrentan un difícil regreso al trabajo con cansancio y falta de claridad mental. Marta León, experta en salud hormonal femenina y dietista integrativa, explica en El Periódico que la clave para superar este bache está en comprender cómo los excesos y la falta de movimiento durante las Navidades afectan nuestro equilibrio hormonal y neurológico. Durante las vacaciones, se alteran rutinas saludables como el ejercicio y la exposición a la luz natural, lo que provoca un desequilibrio que repercute en el estado de ánimo y la energía. León aconseja retomar el movimiento, aprovechar la luz natural y ajustar la alimentación con productos de temporada para recuperar el equilibrio. También sugiere una semana sin azúcar para resetear el cuerpo y mejorar la claridad mental y emocional. La experta subraya que cuidar el cuerpo es fundamental para afrontar enero con energía y positividad.
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