Cataluña recibe nueva deuda
El sábado 1 de abril de 2026, el Gobierno de España abrió un nuevo capítulo en su saga fiscal, aprobando un paquete de autorizaciones de deuda que marcará el panorama económico de Cataluña y del País Vasco. En el día, el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, y la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, encabezaron la sesión del Consejo de Ministros, donde se consignaron cifras que, lejos de ser meros números, se convierten en promesas y responsabilidades. Antes de que el sol se escondiera tras las montañas, la agenda ya estaba repleta: 625 millones de euros se destinan a la Agencia Espacial Europea, de los cuales 325 millones se asignan directamente a satélites, sin que la secretaría deje de lado los detalles de los gastos restantes. Además, el mismo organismo recibirá 85.329.690 euros de una contribución voluntaria, una cifra que se dirige a la Oficina de Naciones Unidas para asuntos del Espacio Ultraterrestre. En paralelo, el Consejo aprobó 45 millones de euros para el Programa ATRAE, cuyo objetivo es atraer talento consolidado en investigación científica, y 17.955.000 euros para el Centro de Estudios Jurídicos, que financiará la preparación de opositores a cargos de justicia, asegurando que solo los que compartan la ideología del Ejecutivo puedan acceder a las plazas.
La parte más contundente del día fue la autorización de una deuda a largo plazo de 3.110.850.000 euros para Cataluña, y una operación de deuda a corto plazo de 800.000.000 euros para el País Vasco. Estas cifras, que se suman a los compromisos de gasto que el Gobierno ha mantenido desde 2018, se presentaron bajo el pretexto de cubrir gastos corrientes de organismos y ministerios. La medida también incluye 200.000 euros destinados a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, y 110.845.136 euros que el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 convoca para subvenciones de interés social.
Mientras la Semana Santa se celebraba en la capital con los habituales comportamientos de un presidente que recorre la ciudad en bicicleta y se enfrenta a desafíos diplomáticos, el Ejecutivo se mostró decidido a seguir con su programa de endeudamiento. En el mismo día, el nuevo ministro de Hacienda, junto con el vicepresidente primero, dio a conocer las primeras decisiones que marcarán la política fiscal de los próximos años. La cifra total, que supera los 4,5 billones de euros en obligaciones, refleja la continuidad de la política de gasto que ha caracterizado la actividad del Gobierno durante casi ocho años, y plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Mario Herrera