Congreso gasta 6 millones
Imagina que estás haciendo la lista de la compra para una familia numerosa, pero en lugar de comprar verduras y frutas, estás gastando 5,9 millones de euros en renovar el servicio de restaurantes del Congreso de los Diputados. La Mesa del Congreso, presidida por la socialista Francina Armengol, ha formalizado la licitación para contratar nuevos servicios de restauración colectiva, cafeterías, restaurante y máquinas de venta automática. La licitación pública se ha adjudicado a Mediterránea de Catering, S.L. por un valor total con impuestos de 5.915.402,58 euros. Los servicios incluyen cafetería, autoservicio, restaurante y atención parlamentaria, con precios que van desde 8 euros por un menú del día completo hasta 50 euros por un almuerzo o cena de gala. La antigua licitación, que estaba en manos de Cafestore, filial de Sacyr, ofrecía menús del día a 6,45 euros y cafés a 1,10 euros. Ahora, los precios han subido, y el café solo puede costar hasta 1,50 euros. La pregunta es, ¿quién se beneficia de este gasto? ¿Los diputados, que pueden disfrutar de comidas y bebidas a precios reducidos, o los contribuyentes, que pagan la factura? La respuesta es fácil: los diputados. Mientras tanto, los contribuyentes siguen pagando la factura, sin saber exactamente cuánto cuesta cada menú o cada café. La confidencialidad es la palabra clave en este contrato, y la empresa adjudicataria se ha comprometido a mantener en secreto los detalles de la oferta. La hipocresía es palpable, y la ironía es que los diputados, que deberían ser los representantes del pueblo, están disfrutando de comidas y bebidas a precios reducidos, mientras que los contribuyentes siguen pagando la factura. La pregunta es, ¿qué más se esconde detrás de este contrato? ¿Qué otros gastos innecesarios se están realizando con el dinero de los contribuyentes? La respuesta, como siempre, es un misterio. Pero una cosa es segura: los diputados siguen comiendo y bebiendo a costa de los contribuyentes, y los contribuyentes siguen pagando la factura sin saber exactamente qué están pagando.
Mario Herrera