INTegraSS: la ilusión de 14 %
El Gobierno, con la misma energía que un vendedor de aspiradoras en feria, lanzó INTegraSS para predecir el futuro de las pensiones. Elma Saiz, de Seguridad Social, y Carlos Cuerpo, de Economía, se mostraron tan alegres que casi se podía oler el perfume de la burocracia. La promesa: un 14 % del PIB, ya que el gasto en pensiones –contributivas, asistenciales y pasivas– pasará a ese nivel entre 2022 y 205. La cifra, que se vende como la última moda, es solo un punto medio. El actual gasto ronda el 13 %, por debajo de la cifra que el propio gobierno proyectó hace un par de años. El 14 % se encuentra por encima del 14,4 % estimado por la AIReF y por encima del 15 % que la Comisión Europea lanza como referencia.
La herramienta, que el gobierno llama un “sistema de datos” que “aprovecha todo el potencial de las bases de datos de la Seguridad Social y se enriquece con datos de INE y Hacienda”, suena a ciencia de datos, pero en realidad es un juego de suposiciones. Los datos están a la vista de la administración, pero nadie más puede usarlos, y el gobierno se coloca como el árbitro de la verdad. Si bien la granularidad puede ser interesante, la pregunta es: ¿quién decide que esas proyecciones son la verdad?
El segundo truco es la cifra del 14 %. Se vende como un salvavidas, pero es una media que, si el gasto inicial es más bajo, se dispara por encima del 15 % cuando llegue al 2045‑2050. Además, el 14 % no es una victoria, es un recordatorio de que el gasto en pensiones supera al de la mayoría de la Eurozona, lo que suena elegante pero implica un costo para la competitividad.
La tercera trampa es aislar el gasto en pensiones del resto del presupuesto público. La Seguridad Social no es un reino aparte; es parte de la misma Hacienda con ingresos por IRPF, IVA, cotizaciones y gastos en defensa, sanidad, educación. Al separar las cifras, se oculta el hecho de que si se aumenta el gasto en pensiones, el resto debe caer o los impuestos deben subir.
Y, por último, el optimismo. Elma Saiz asegura que las reformas están funcionando, cuando en realidad son subidas fiscales que cargan a la actividad productiva y se diseñan para el mejor escenario posible. Si la economía se estanca, los ajustes se harán de forma brutal, con recortes del 20‑30 %, sin que nadie cuestione la evidencia.
En suma, INTegraSS es menos un instrumento de transparencia y más un espejo que proyecta la ilusión de sostenibilidad, mientras que la realidad se oculta tras su propia capa de datos.
Mario Herrera