Anna Strong: la lavandería que salvó la guerra
Mientras la gente de Long Island creía que la única amenaza era el parpadeo de una lámpara de aceite, una mujer con una cesta de ropa y un plan secreto cambiaba el rumbo de la guerra. Anna Smith Strong, nacida el 14 de abril de 1740 en Setauket, Suffolk, se casó con Selah Strong III a los veinte años. El matrimonio se amoldó a la granja de “Little Neck”, más tarde llamada Strongs Neck, donde la familia levantó nueve hijos antes de que la guerra les llevara a la división. Selah, que representó a la primera Asamblea Provincial de Nueva York y luchó en la Batalla de Long Island, fue capturado en 1778 y encarcelado en la HMS Jersey bajo la acusación de “correspondencia con el enemigo”. La hija del juez supremo de la colonia, Anna, usó sus contactos para negociar su liberación y, mientras sus esposos huían a Connecticut, ella permaneció, custodiando el terreno británico.
En 1778, George Washington, bajo la dirección de Major Benjamin Tallmadge, lanzó el “Culper Spy Ring”, una red de espías que operaba en el silencio de la noche. Anna no era una espía de uniforme; su arma era la ropa. Tras recibir la información de su vecino, Abraham Woodhull, colgaba un petticoat negro para avisar a Caleb Brewster que había un mensaje listo. Si necesitaba señalar una de las seis coves donde conspiraban, colgaba de una a seis servilletas blancas. Cada gesto era un código que, sin que las tropas británicas lo sospecharan, enviaba la noticia de movimientos enemigos a Washington.
El 15 de agosto de 1779, un mensaje de Woodhull a Washington contenía el código 355, que se interpretó como “una dama”. Historiadores como Beverly Tyler de la Three Village Historical Society sostienen que esa dama era Anna, aunque otros dudan y proponen que 355 no era una espía real. La leyenda se consolida en la cultura popular: la serie TURN: Washington’s Spies la retrata en la pantalla, aunque las fuentes históricas son escasas.
A la guerra le siguió la muerte de Anna el 12 de agosto de 1812, casi treintañera, en la sombra de la historia. Su hijo mayor, George Washington Strong, nació después de la guerra, y la familia volvió a la normalidad. El legado de Anna, sin embargo, permanece en la memoria de los patriotas: una lavandería que, con un simple petticoat, cambió la balanza de la independencia.
Publicado el 21 de diciembre de 2025, el relato nos recuerda que la revolución no solo se libró con cañones, sino también con la astucia de una mujer que convirtió la rutina doméstica en una arma de la libertad.
Mario Herrera