La física, esa materia que te hace sentir estúpido solo con pensarla, nos trae una nueva paradoja. Resulta que los fotones, esas partículas de luz que alimentan tu obsesión con el móvil, son aún más rebeldes de lo que creíamos. Intentar 'cortar' uno (como si fuera un salami cuántico) no lo reduce, sino que lo multiplica infinitamente.
Sí, has leído bien. Infinitamente. Mientras tú luchas por no superar el límite de datos de tu tarifa, los fotones se reproducen como conejos.
El experimento, que suena a trama de ciencia ficción barata, viene a confirmar que los fotones son, efectivamente, partículas elementales, indivisibles.
Como una unidad, un ‘todo’ que se niega a ser fragmentado. Esto, según los expertos (que seguramente ya están pensando en cómo monetizarlo), desafía nuestra comprensión del universo. En el mundo real, si le quitas un trozo a una tarta, la tarta es más pequeña. En el mundo cuántico, si le quitas un trozo a un fotón, tienes… más fotones.
Es como intentar robarle a un banco y que te den más dinero por la molestia.
La investigación, publicada (seguramente en una revista que nadie entiende) por New Scientist el 30 de mayo de 2026, recuerda a la mitología griega: el monstruo Hidra, al que se le cortaba una cabeza para que le crecieran dos más.
Solo que aquí el monstruo es la luz, y en lugar de cabezas, son fotones. Y la empresa Facebook/Meta, dueña de todo lo visible, seguramente ya está pensando en cómo aplicar esto a sus algoritmos. ¿Un anuncio que se multiplica infinitamente en tu timeline? Preparaos. Y todo porque un tal Muhammad Fawaid, con una cámara, capturó la esencia de lo incomprensible.
Crítica:
El artículo es interesante, pero sufre de la típica jerga científica que lo hace inaccesible para el público general. Se centra demasiado en la descripción del experimento y poco en sus implicaciones reales. El título es sensacionalista, pero necesario.
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