Cuando la primera copia de "Mother Goose’s Melody" salió a la luz en 1765, la prensa británica se quedó con la pregunta de si la historia de Jack y Gill (como se llamaba entonces) era un cuento de gallinas o un comentario político disfrazado. John Newbery, el editor que la publicó, quizá pensó que el público, como la gente que paga la luz y el agua, apreciaría una canción ligera.
Pero no todo fue simple. Los historiadores se han lanzado a la pista como caza de tarta, con teorías que van desde la ejecución de los ministros de Henry VII, Richard Empson y Edmund Dudley, en 1509, hasta el drama de la guillotina de 1793 que mató a Louis XVI y Marie Antoinette.
El primer caso suena a política; el segundo, a guillotina y a la caída en la sangre de la monarquía francesa. El hecho de que el castillo de la reina se derrumbe justo después de que Jack caiga suena a un chiste macabro que nadie habría pensado en 1765. Otra propuesta sugiere que la canción es un guiño al impuesto de alcohol del siglo XVII, donde un "Jack" era un octavo de pinta y una "Gill" un cuarto.
La idea es que la historia de dos niños que suben la colina para llevar agua sea una metáfora de la subida de la botella de licor y la caída de la vida. Los folclóricos de Kilmersdon, Somerset, afirman que la colina es real: un par de jóvenes que, según leyendas locales, esperaban un hijo sin matrimonio.
Jack se cayera en un derrumbe de rocas y Jill muriera en el parto o por desilusión. El apellido Gilson, frecuente en la zona, parece confirmar la conexión con el nombre original Gill. La tradición también se empareja con la obra shakesperiana. En "A Midsummer Night’s Dream" y "Love’s Labour’s Lost" el nombre Jack simboliza al hombre genérico y Jill a la mujer, lo que sugiere que el verso era un mero espejo de la vida cotidiana, no un mensaje escondido. Al final, la canción se convierte en un espejo de la cultura popular: una historia simple que se alimenta de revoluciones, impuestos, relaciones y la inevitable caída de la curiosidad infantil.
La verdad, al igual que el agua que se lleva al colina, se derrama en todas las interpretaciones.
Crítica:
El título suena como si la historia fuera un mito, pero el artículo se pierde en teorías sin pruebas. Falta evidencia concreta, y la pieza se queda en especulación.
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