Un día en las oficinas de Tragsatec, Virginia Barbancho se dio cuenta de que la recién incorporada Jésica Rodríguez, la sobrina del exministro de Transportes José Luis Ábalos, no había fichado ni entregado partes de trabajo. La jefa, que había contratado a la joven en marzo de 2021 tras su paso por la estatal Ineco, empezó a recibir correos de la queja de Ignacio Zaldívar, el responsable de coordinación de Tragsatec dentro de Adif, que señalaba la falta de registro de jornada.
A partir de 30 de abril de 2021, Jésica comenzó a enviar el parte horario, pero el tono de las conversaciones internas reveló que Barbancho la había forzado a “hacer muchas cosas” sin ofrecer supervisión real. El mensaje de Barbancho del 21 de abril, en el que decía: “Desde hace un par de semanas que no tengo ningún contacto con ella”, mostró que la jefa había perdido el control sobre la supervisión de su subordinada, a pesar de que Adif, presidida en ese momento por Isabel Pardo de Vera, estaba ejerciendo presión sobre la empresa pública para mantener la presencia de Rodríguez. El informe interno, emitido en 2021, no sólo confirma la falta de supervisión, sino que incluye correos que reconstruyen la cadena de eventos.
Entre las irregularidades se citan la omisión de la entrevista técnica obligatoria y las incidencias repetidas en el registro horario. Jésica, que recibió 9 500 euros en su primer sueldo a pesar de no haber trabajado, se convirtió en objeto de críticas, con la jefa insistiendo en que rellenara los partes de trabajo mientras la joven alegaba problemas con la extranet.
En un extracto, la joven solicitó descuentos en comida, pero Barbancho le recordó que los fichajes generaban los cheques restaurante y que “si no hay fichajes, no hay cheques”. En mayo, un correo de Zaldívar alegaba que “hay un tal Sergio Bote molestado a Jésica, que lo paren”, insinuando que el controlador financiero y de personal de Tragsatec estaba involucrado en el caso.
Cuando Barbancho interrogó a Zaldívar, la respuesta fue de indiferencia y risa, como si la situación no importara. La falta de seguimiento culminó cuando la jefa de Jésica, en julio, declaró en la Audiencia Nacional que los gerentes le habían dicho que dejara de acosar a la joven.
Ese mismo mes, la Audiencia Nacional examinó a Pardo de Vera por presunto enchufe de la expareja de Ábalos en una empresa pública y por irregularidades en adjudicaciones de obra. El caso, que ha sido catalogado bajo el nombre de “Caso Koldo”, muestra la complejidad de los contactos que se generan entre las empresas públicas y los funcionarios.
Jésica Rodríguez, que había permanecido en plantilla durante seis meses, se vio envuelta en una trama de nepotismo y falta de control, mientras que la jefa, Virginia Barbancho, se vio obligada a negociar con Adif y la presión de la administración para mantener la imagen de Tragsatec.
El escándalo sigue alimentando el debate sobre la rendición de cuentas en las entidades públicas.
Crítica:
El artículo se queda en la superficie del escándalo, sin detallar la motivación real. Además, el tono suena alarmista sin sustento documental.
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