La visita de María Jesús Montero a la asociación ADIPA en Antequera terminó en un auténtico 'sablazo' para su carrera política. La candidata socialista en las elecciones andaluzas confundió el nombre de la asociación y, para rematar, aseguró que las personas con discapacidad intelectual tenían una 'enfermedad mental'.
Esto es como confundir un 'súper' con un 'centro comercial' y, después, pretender vender 'pescado fresco' en un 'mercado de pulgas'. La reacción no se hizo esperar. El alcalde de Antequera, Manuel Barón, le reprochó el error y le acusó de 'faltar el respeto' a las personas con discapacidad intelectual.
'Una cosa es venir sin enterarse de nada y otra, faltar el respeto a quienes dice apoyar', sentenció. La polémica estalló después de que Montero resumiera su visita a ADIPA de esta manera: 'Hemos visitado ADAPI, para mí especialmente importante porque las personas con enfermedad mental necesitan el apoyo del conjunto de la sociedad'.
Unas declaraciones que han generado 'malestar' en la comunidad y que han sido calificadas de 'intolerables' por el alcalde de Antequera. ADIPA es una ONG que se dedica a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, con un objetivo claro: la 'atención a personas con discapacidad intelectual en las áreas asistencial, ocupacional, laboral, etc.'.
Mientras tanto, la asociación ADAPI, citada por Montero, se define como una entidad que gestiona 'ahorros de personas y familias que quieran construir solidaridad ofreciendo, con ellos, pequeños préstamos que posibiliten la financiación de proyectos e iniciativas cuyo eje sea la vocación profesional, la familia y el trabajo'.
En resumen, Montero ha demostrado que, en lugar de 'tirar de tarjeta' para apoyar a las personas con discapacidad intelectual, ha 'tirado de la manta' para cubrir su propio error. La pregunta es: ¿cuánto 'costará' este error a su carrera política? El 'sablazo' puede ser muy caro.
Crítica:
La noticia carece de contexto sobre las políticas del PSOE en cuanto a la discapacidad intelectual. La acusación de 'falta de respeto' puede ser exagerada.
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