Pifia de Montero: llama «enfermos mentales» a los usuarios de una asociación para la discapacidad intelectual

Montero se lía

politica Una mujer con un micrófono en la mano, hablando en un auditorio lleno de personas con discapacidad intelectual, con una expresión de confusión en su rostro

La candidata del PSOE-A a la presidencia de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, ha vuelto a meter la pata en su precampaña electoral. Esta vez, durante una visita a la asociación ADIPA en Antequera, llamó a los usuarios de la entidad «enfermos mentales» en lugar de personas con discapacidad intelectual.

Las palabras de Montero no tardaron en trascender a las redes sociales y provocaron una airada reacción por parte del alcalde de la localidad, Manuel Barón. «Ayer no visitó usted ADAPI, estuvo en ADIPA y sus usuarios no son personas con enfermedad mental, son personas con diversidad funcional», dijo el regidor 'popular'.

La asociación ADIPA es una Organización no Gubernamental (ONG) que tiene como misión la mejora continua de la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual y la de sus familias. Las palabras exactas de Montero fueron: «Y hemos visitado Adapi (sic), para mí especialmente importante porque las personas con enfermedad mental necesitan el apoyo del conjunto de la sociedad, son para mí los favoritos de mis políticas y, por tanto, ha sido una jornada francamente productiva».

Esto es como si un político fuera a una tienda de ropa y dijera que vende comida, o como si un médico diagnosticara una enfermedad sin haber estudiado la carrera. La visita de Montero a Antequera fue como un sablazo en la factura de la credibilidad, un golpe bajo a la confianza de los ciudadanos.

El alcalde de Antequera continuó con sus críticas a la candidata socialista, recordando que fue ella quien cerró un centro de salud en 2010 y que su remodelación la anunció el PP andaluz en 2023. La pregunta es, ¿cómo puede alguien que no conoce la realidad de las personas con discapacidad intelectual pretender ayudarlas? Es como si un cocinero sin experiencia intentara preparar un banquete para un rey.

La respuesta es simple: no puede. La visita de Montero a ADIPA fue un ejercicio de hipocresía, un intento de ganar votos sin conocer la realidad de las personas a las que se dirige. Es hora de que los políticos dejen de hablar y comiencen a escuchar, a escuchar a las personas con discapacidad intelectual y a sus familias, a escuchar a los ciudadanos que demandan respeto y credibilidad.

La política no es un juego de palabras, es un juego de acciones, y las acciones de Montero en ADIPA fueron un fracaso rotundo. La asociación ADIPA es un ejemplo de cómo se puede trabajar por la integración social de las personas con discapacidad intelectual, y es hora de que los políticos sigan su ejemplo.

La pregunta es, ¿quién será el próximo en meter la pata? Solo el tiempo lo dirá, pero una cosa es segura: la credibilidad de los políticos está en juego, y es hora de que comiencen a actuar en lugar de hablar. La visita de Montero a ADIPA fue un recordatorio de que la política no es un juego, es una profesión que requiere respeto, credibilidad y conocimiento de la realidad.

Es hora de que los políticos comiencen a tomar en serio su trabajo y a dejar de jugar con las palabras. La credibilidad de los políticos es como un vaso de agua, se puede llenar con facilidad, pero se puede vaciar con una sola gota de hipocresía. La pregunta es, ¿quién será el próximo en vaciar el vaso?

Crítica:

La noticia carece de contexto y profundidad, y se centra demasiado en la polémica sin analizar las consecuencias de las palabras de Montero. La falta de respeto hacia las personas con discapacidad intelectual es un tema que requiere más atención y debate

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