Zapatero-Escrivá: El Rescate con Sabor a Cena
El olor a chamusquina en el Banco de España es denso. No es un incendio, no, es el eco lejano de una comida entre José Luis Rodríguez Zapatero y José Luis Escrivá en septiembre de 2020. Una cena que, según el juez Calama, podría haber allanado el camino para un rescate de Plus Ultra con 53 millones de euros de dinero público. 53 millones, señores, lo que cuesta poner en marcha un hospital de última generación, o, para que lo entiendan mejor, el precio de unas cuantas cocinas de diseño para políticos con gusto exquisito.
La historia se complica como un nudo en un cable de la OCU. Plus Ultra, una aerolínea con menos aviones propios que un taxista con deudas, necesitaba respirar. Tenía una deuda importante con la Seguridad Social, un agujero contable que la alejaba del rescate. Pero, ¡oh, sorpresa!, un aplazamiento de pago, convenientemente autorizado, abrió las puertas del paraíso. ¿Fue Escrivá, entonces ministro, quien tiró de hilos? El juez lo investiga. La sombra de la sospecha, esa que mancha hasta el mejor traje, se extiende ahora sobre el Banco de España, una institución con más de 3.000 empleados y un equipo de economistas que, irónicamente, deberían estar prediciendo estos desastres.
El PP, con cara de pocos amigos, ha declarado la 'guerra total'. Quieren ver a Escrivá acorralado en el Senado, respondiendo a preguntas incómodas sobre esa comida y sus posibles consecuencias. Y mientras tanto, la reputación del Banco de España, antes a prueba de bombas, ahora tiembla como un flan. ¿Recuerdan el caso Bankia? Tres altos cargos dimitieron en su día. Escrivá, por ahora, se defiende. Pero el ruido, ese que corroe la confianza, ya ha empezado a inundar los pasillos de Cibeles. Un rescate con aroma a bombo y platillo, y un gobernador en el ojo del huracán. La cosa pinta fea, muy fea.
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