Koldo: La grabación que lo hunde
La UCO, esa unidad de la Guardia Civil que parece escrita por el guionista de una serie de Netflix, tiene un as en la manga: una grabación que podría convertir a Leticia de la Hoz, la abogada de Koldo García, en la protagonista de una trama digna de la mejor novela negra. La cosa va de intentos de compra de silencio, de ofertas que harían sonrojar al más avezado corredor de bolsa. ¿El objetivo? Que Carmen Pano, la empresaria que destapó el chiringuito de Ferraz, cambiara su declaración. Resulta que, mientras los españoles ajustamos el cinturón para pagar la lista de la compra, se ofrecían hasta 250.000 euros, la boda de la hija y el alquiler de una casa durante cinco años a cambio de un testimonio favorable. ¡Menuda ganga!
La grabación, fechada en febrero de 2025, revela cómo la abogada de Koldo, junto a su socio Ángel Prieto, intentaron “rectificar” la versión de Pano sobre los 90.000 euros en efectivo entregados en la sede del PSOE. La conversación, escuchada incluso por Ismael Oliver, abogado del exministro José Luis Ábalos, dibuja un cuadro dantesco de presiones y ofertas. Oliver, como un director de orquesta, dando el visto bueno a la operación. La UCO, al parecer, le preguntó a Pano si reconocería la voz de Oliver en la grabación y la respuesta fue afirmativa. El auto del juez Pedraz lo deja claro: se buscaba “comprar” el silencio de Pano y Álvaro Gallego, cambiando su versión sobre la entrega de dinero por la de “entrega de documentos”. La cosa es que, al final, Pano se mantuvo firme.
Las reuniones, celebradas en el despacho de IDBO Consultants SL en la calle Serrano de Madrid, parecían más una subasta que una negociación legal. Se hablaba de “salvar el culo a Ábalos y a Koldo”, de “cabeza de turco” y de cómo justificar esos ingresos sospechosos con contratos laborales. La oferta inicial de 50.000 euros, ampliable a 250.000, era solo el aperitivo. El colmo fue la insistencia en el chalet de La Alcaidesa, como si fuera un simple detalle. Al final, la abogada de Koldo les dijo a Pano y Gallego que se olvidaran de ellos, pero no sin antes pedirles que siguieran mandándole clientes. ¿El cinismo tiene límites?
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