Aagesen con abanico: pijos o nada
La vicepresidenta Sara Aagesen, con su fan de doble mensaje, ha vuelto a hacer ruido en la escena energética. La semana del aniversario del apagón, la ministra de la Transición Ecológica se subió a un avión y aterrizó en Santa Marta, Colombia, para la primera conferencia que promete llevar la transición más allá de los combustibles fósiles. En la charla, mientras la máquina eléctrica de España se alimenta de más centrales de ciclo combinado y el gas natural se vuelve el nuevo pan de cada día, Aagesen proclamó: "avanzar en la transición es avanzar en soberanía, es reducir la dependencia, es evitar que haya nuevas guerras fósiles en el futuro". Con la misma energía de la campaña, subió a Twitter dos fotos con un abanico que, en la parte delantera, gritaba "break free from fossil fuel" y, en el reverso, mostraba "fund renewables, fund peace". Su mensaje, claro y directo, se convirtió en el objeto de crítica de la tarde: Carlos Novillo, asesor de Medio Ambiente, lanzó un comentario que no tuvo palabras: "Un asunto tan serio como la energía en manos de pijos happyflower que viven completamente ajenos a las consecuencias reales de sus decisiones… políticas erráticas que nos están dejando sin energía y, con ello, sin oportunidades". El comentario de Novillo, junto a la reacción de los usuarios, pintó un escenario de contradicción: la ministra habla de libertad y soberanía, mientras la red se queja del peso real de los combustibles fósiles, de la falta de potencia y del aumento de facturas eléctricas. El contraste es tan agudo que la imagen de Aagesen con su abanico parece más un anuncio de moda que un discurso de política. La ironía se hace patente cuando, en pleno auge de las centrales de ciclo combinado, la ministra promete una transición sin gas, sin petróleo, sin monopolios de poder. La realidad, sin embargo, sigue siendo la misma: España sigue siendo un país que vende su luz a precios que hacen temblar a los consumidores. En esta crónica, el fan se convierte en símbolo de la hipocresía de los que hablan de libertad mientras se apoyan en la misma piedra que los ata.
Mario Herrera