PSOE: Amigos, facturas y mucho cuento
El PSOE, partido que prometía un cambio, parece más un club de amigos con facturas dudosas. La gerente federal, Ana María Fuentes, acaba imputada por el juez Pedraz por una trama de 132 millones de euros en contratos públicos, un agujero contable que haría sonrojar a un prestamista a interés. Y en el centro del huracán, Begoña Gómez, la esposa del presidente, tejida en una red de amistades íntimas que parecen diseñadas para asegurar que la lealtad valga más que la transparencia. Su amiga de la infancia, Lourdes Solís Toledo, no es solo una militante socialista de Torrelodones, sino la mano derecha de Fuentes, la encargada de 'asegurar el cumplimiento de las normas' que, casualmente, no vio las facturas falsas. Torrelodones, ese pueblo de la sierra madrileña, se ha convertido en el epicentro del 'sanchismo', un ecosistema de lealtades donde los padres de Pedro Sánchez, José Luis Escrivá y otros afines tienen villa. La cosa ha escalado tanto que hasta un simple periodista, Vito Quiles, intentando hacer su trabajo en una cafetería, necesitó ser 'interceptado' por Solís, quien literalmente se abalanzó sobre él, como si defendiera un tesoro. Una 'defensa' que, irónicamente, se viralizó más que cualquier escándalo. La SEPI, Sepides, Mercasa y Enusa, entidades públicas que deberían servir al ciudadano, aparecen ahora en el centro de una investigación por malversación y tráfico de influencias. La imputación de Fuentes, junto a Santos Cerdán y otros, pinta un panorama desolador: organización criminal, cohecho y falsedad documental. La pregunta ya no es si hubo corrupción, sino hasta dónde llega la madeja de intereses cruzados. La denuncia de Begoña Gómez por agresión a Quiles, desestimada, es solo la guinda de un pastel en descomposición.
Mario Herrera