En un contexto de creciente presión lingüística por parte de la Generalitat de Cataluña y entidades como Plataforma per la Llengua, las pequeñas y medianas empresas (pymes) catalanas están optando por mantener el español en sus interacciones con clientes para no perder su base de consumidores.
A pesar de las sanciones económicas y programas de inmersión lingüística como 'Comerços aprenents', que busca fomentar el uso del catalán en el ámbito empresarial, los comercios están recurriendo cada vez más al castellano cuando los clientes lo solicitan. Según un estudio de la patronal Pimec de 2025, el porcentaje de compañías que cambian al español cuando un cliente o proveedor lo demanda ha aumentado del 60,7% en 2012 al 71,2% en 2025.
Además, las comunicaciones escritas en español han pasado del 76% al 55,5% en el mismo periodo. Aunque inicialmente el 80,7% de las comunicaciones escritas y el 65,7% de las interacciones con clientes se realizan en catalán, estas cifras disminuyen significativamente cuando el cliente solicita comunicarse en español.
La máxima 'Qui paga, mana' (Quien paga, manda) parece guiar la decisión de los empresarios catalanes.
Crítica:
La noticia revela una realidad contradictoria: pese a la presión institucional para imponer el catalán, las pymes catalanas se resisten a abandonar el español para mantener su clientela. ¿Por qué no se analizan las consecuencias económicas de estas políticas lingüísticas?
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