Por qué el plan de vivienda del Gobierno no va a solucionar el problema

Vivienda: Promesas que se alquilan caras

politica Una escalera caracol que nunca llega a ninguna parte, construida con billetes de euro arrugados. Fondo difuminado que sugiere un paisaje urbano desolado. Estilo pictórico realista, con tonos grises y ocres dominantes. La iluminación es tenue, casi sombría.

Pedro Sánchez y su equipo, campeones olímpicos en el arte de la promesa incumplida. Las 200.000 viviendas que debían ser el oasis en el desierto de la angustia residencial, se han evaporado como un suspiro. Cero llaves entregadas, cero familias felices, solo la foto de rigor con el ministro de turno.

La propaganda, señores, es la nueva política pública. Ahora, ante la evidencia de su incapacidad, el Gobierno decide tirar de la billetera y soltar 7.000 millones de euros a las comunidades autónomas. Un gesto generoso, sin duda… si antes hubieran preguntado a las comunidades qué demonios necesitan.

Imaginen la escena: repartir dinero a ciegas, como si fuera confeti en una boda. La asfixia urbanística, la maraña de licencias, los recursos judiciales… detalles irrelevantes. La realidad es tozuda: un hogar español dedica casi el 40% de su sueldo al alquiler. En Barcelona, la cosa se pone seria, llegando al 46%.

Prácticamente la mitad del salario, volatilizado antes de pagar la luz o la comida. Seis años de intervencionismo, Ley de Vivienda, topes y zonas tensionadas, y el resultado es que la vivienda es más escasa y más cara. No es mala suerte, es física, pura y dura. Para rematar la faena, Pablo Bustinduy, en una muestra de brillantez estratégica, multa a Alquiler Seguro, una empresa que precisamente intenta dar algo de cordura al mercado.

La lógica es implacable: si el problema es la falta de oferta, ataquemos a quienes la ofrecen. Más propietarios retirando pisos, más jóvenes compartiendo habitación a los treinta. En resumen, España no tiene un problema de vivienda, tiene un problema de Gobierno. Uno que prefiere la subvención a la liberalización, el anuncio a la construcción y la multa a la comprensión.

La factura, como siempre, la pagamos los ciudadanos, y el recibo llegará, inevitablemente, en las urnas.

Crítica:

El texto se centra demasiado en la crítica al gobierno, obviando posibles factores externos o la complejidad del problema de la vivienda. El tono, aunque efectivo, podría considerarse excesivamente parcial.

Comentarios

¡Sorpresa!
¡Ya eres Premium!

De hecho, aquí todos somos Premium. En NoticiasResumidas.com no existen las cuentas de pago. Disfruta de todas las funcionalidades, gratis, sin registros y para siempre. ¡A resumir se ha dicho!