Museo Lucas: Arte que Cuenta
Entre el eco de los rascacielos de Los Ángeles y la bruma de la galaxia que dejó a George Lucas con la frente en la mesa de su universidad, se abre en septiembre la crónica más ambiciosa de la ciudad: el Lucas Museum of Narrative Art, de 100.000 pies cuadrados, con 35 galerías que prometen no solo mostrar su universo, sino también contar historias cotidianas con la misma tinta que pintó la infancia de la clase alta y la sangre de los trabajadores.
La fachada, diseñada por Ma Yansong, se asemeja a una nave espacial, pero el interior es un templo de la narrativa que, según Lucas, “es una forma de arte para el pueblo”. A lo largo de los pasillos, la colección de 1,200 piezas en exhibición contrasta con la enorme tesorería de 40.000 obras que guardan la sala. Se abre la puerta a la curiosidad con una exposición de “The Critics Corner” de Ernie Barnes (2007), la cual, al igual que la obra de N.C. Wyeth que Lucas compró en la universidad, habla de la aventura de la vida y la fantasía de un cavernícola viajero en el tiempo.
El museo no es solo un homenaje a la franquicia que vendió más de 2,5 millones de dólares en su primer semestre de 1977; también incluye a los héroes de la pintura estadounidense: Norman Rockwell, con sus revistas del Saturday Evening Post; Thomas Hart Benton, con la vida rural de 1920; Maxfield Parrish, con saturaciones que hacían bailar a los niños; Frank Frazetta, el padrino de la fantasía, y Jessie Willcox Smith, que dio vida a los cuentos de Maternidad y a los libros de la infancia.
El itinerario se divide en temas: aventura, arquitectura, escuela, anime, cine, comunidad, familia, fantasía, western, amor y deportes. Cada sección, como señaló Tim Brinkhof de ArtNet en 2024, es una pieza única que refleja normas y valores de su tiempo.
Se incluyen murales de Judith F. Baca, Diego Rivera y el misterioso JR; fotos de Robert Capa, Gordon Parks, Alfred Eisenstaedt y Dorothea Lange; y la ilustración infantil de Beatrix Potter, Leo Politi, E.H. Shepard y Jacob Lawrence.
En la esquina de Star Wars, los recuerdos son menores: props, vestuario, diseños de producción y vehículos, solo una fracción de la colección. Mellody Hobson, cofundadora, asegura que la exhibición refleje a todos y que cada visitante se vea reflejado en la historia que se despliega. Así, el museo no solo celebra la creación de galaxias, sino que también se convierte en un espejo de la vida cotidiana, con la ironía fina de que el creador de la historia más épica también colecciona las ilustraciones que narran la vida real.
Mar Gómez