El Gobierno, con la misma energía con la que un barista prepara un café instantáneo, aprobó el martes un Plan Estatal de Vivienda que desemboca en 7.000 millones de euros entre 2026 y 2030. 60 % del capital llega del Ejecutivo, el 40 % a las comunidades autónomas, pero la cifra sigue siendo una porción del apetito público cuando se la compara con la nómina de pensiones.
En marzo, la última nómina ascendió a 14.307 millones de euros, lo que hace que el plan de vivienda sea equivalente a medio mes de gasto en pensiones. Incluso la revalorización anual de las prestaciones, que costó 7.300 millones según el IVIE, compite con la cifra del plan. En el terreno de ingresos, el desembolso equivale a 5 % de la recaudación de IRPF y a 7 % del IVA de 2025, lo que demuestra que la vivienda, a pesar de ser una prioridad social, sigue quedando relegada a la sombra de los ingresos fiscales.
Los 4.900 millones destinados a construcción o rehabilitación representan el 70 % del presupuesto, y las autoridades estiman que el proyecto sumará entre 100.000 y 150.000 viviendas nuevas en cinco años, reduciendo el déficit de pisos en menos del 10 %. La cifra de déficit actual, según el Banco de España, sitúa a 700.000 unidades, con proyecciones de 922.000 en 2029 y 794.000 en 2027 según Caixabank Research y BBVA Research. El sector de la construcción, representado por la CNC, calificó el plan como "bueno y completo" pero advirtió que la coordinación entre administraciones es esencial para evitar frenos políticos.
Las comunidades autónomas recibirán la mayor parte del presupuesto: Andalucía 1.197 millones, Madrid 1.113, Cataluña 1.015, y Valencia 798, mientras que Galicia obtendrá 399, Castilla y León 378, Canarias 371 y el resto de la península con cifras que van de 280 a 7 millones para Ceuta y Melilla. Comisiones Obreras, en la otra esquina, consideró la inversión insuficiente y exigió 16.000 millones anuales, un 1 % del PIB, para responder a la crisis de vivienda. Así, el Plan de Vivienda se alza como la última gran promesa, pero la balanza sigue inclinado a favor de la pensión y las revalorizaciones, dejando a la ciudadanía en la misma posición de esperar que el dinero llegue a las cerraduras de las viviendas.
Crítica:
El titular ignora la parálisis burocrática que amenaza el proyecto. Falta citar a las comunidades, que son la pieza clave para que los 7k se conviertan en vivienda real.
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